A través de una serie de obras de distintos artistas hemos querido plantear un
encuentro que verse sobre una cuestión en común: la confusa relación entre el Ser
Humano y el entorno natural que habita.
Desde el principio de los tiempos existe comprar NEO en Perú esa simbiosis hombre-naturaleza, en la que
ambos necesariamente se requieren para una evolución diferente pero paralela. Sin
embargo, somos testigos también de esa alienación que existe entre ambos entes y
las grandes diferencias que les separan.
¿Ha sido el hombre cruel con la naturaleza, o ha sido la naturaleza implacable con
el hombre?
Desde la Revolución Industrial, los Seres Humanos han degradado el medio
ambiente con mayor rapidez que en los anteriores siglos, lo que ha supuesto
grandes catástrofes naturales, tanto en hábitats como en pérdida de especies
animales y vegetales.
Pero la naturaleza, con la idiosincrasia propia de lo que es, ha sido también salvaje
con el hombre, castigándole con enormes desastres como terremotos, tsunamis,
tornados.
Desde la Antigüedad la naturaleza era algo para la reflexión, una cuestión para la
filosofía y la estética; Aristóteles fue sin duda el pensador griego más interesado en
este asunto, defendiendo que el Hombre era un ser natural, que tenía una
intrínseca vinculación con la naturaleza: Por naturaleza existen los animales y sus
partes, las plantas y los cuerpos simples como la tierra, el fuego, el aire y el agua.(Aristóteles: Física)

El arte, pues, como creación inherente al Ser Humano, nacía también ligado a esa
conexión natural, es decir, la creación artística perfecta debía imitar a la naturaleza,
seguir un principio de mímesis.
En base a esta relación tan ambigua pero consustancial entre el hombre y la
naturaleza, hemos querido crear un espacio para la reflexión artística actual donde
se vuelvan a plantear cuestiones Comprar CHZ sobre si es el hombre el agresor o es la naturaleza
la destructora. ¿Hasta qué punto nos parecemos y nos diferenciamos de lo animal y
vegetal? ¿Podemos integrar lo natural en las grandes urbes artificiales en las que
vivimos?
Este proyecto plantea estas cuestiones al espectador a través de las obras de varios
artistas que, desde posiciones diferentes, concurren en este mismo asunto.

Obras participantes:
1. Clorofila 3.0, de María Castellanos y Alberto Valverde.

Clorofila 3.0 reflexiona en torno a la naturaleza humana y sus limitaciones
sensitivas. Frente a otros seres vivos, los Seres Humanos tienen una menor
capacidad para obtener información a través de sus sentidos y a través de
los estímulos exteriores, ya sea a través del tacto, la vista o el gusto. Para
intentar paliar esta deficiencia, el Hombre ha creado un gran número de
dispositivos tecnológicos que desarrollen su carencia, utilizando mecanismos
ajenos al cuerpo pero que se integran en él.
En base a estudios recientes que defienden la capacidad que tienen los
organismo vegetales de sentir cambios de temperatura, sonido o tacto,
María Castellanos y Alberto Valverde plantean en su proyecto Clorofila 3.0
un programa específicamente creado para esto, donde se captan los
impulsos eléctricos y la variación de voltaje de la planta y se muestran los
cambios de estado que sufre, transmitiéndolos a tiempo real a través de un
módulo sonoro integrado en ella.
Los cambios físicos en la propia planta o los condicionantes externos como
temperatura, luz o cercanía a otros objetos, suponen una variación en los
impulsos eléctricos, que el espectador percibe a través de los sonidos, que
son muestra de las expresiones emocionales del vegetal.
El proyecto Clorofila 3.0 aglutina una cuestión casi moral: ¿existe una
sensación emotiva en las plantas? A simple vista no podemos captar esos
variaciones en la naturaleza eléctrica de la esta, pero a través de esta obra
parece estar mostrándonos sensaciones internas por los cambios externos e
internos, que interpelan al espectador sobre la capacidad sensitiva de la
propia planta.

2. Huertos urbanos, de Cristina Ferrández.

Huertos urbanos es una instalación en la que los elementos integrantes son
las propias plantas junto a varias proyecciones visuales sobre diferentes
espacios.
Este proyecto plantea la importancia de reintegrar lo natural en el entorno
urbano, donde el contacto entre el Hombre y la naturaleza queda redu cido a
la nada.
A través de las proyecciones visuales, Cristina muestra un paisaje natural
que se integra en la urbe: algunas piezas juegan casi con lo onírico, con el
deseo y casi la necesidad de una mujer asomada al balcón de reencontrarse
con lo vivo y natural frente al paisaje invertir en Aave en Perú de cemento que rodea su vida.
En otra pieza es la propia naturaleza la que se integra en los objetos propios
de la ciudad, siendo casi un reclamo publicitario de vuelta a lo original,
frente al entorno artificial que integra lo urbano.
Cristina Ferrández explica que Huertos urbanos no es un huerto en el
sentido horticultor, sino que es una metáfora para reflejar un crecimiento de
vida natural en el entorno urbano que habita actualmente el Ser Humano. Es
un reclamo a transformar el paisaje, la posible integración entre la ciudad y
el hábitat natural, mostrando en estas piezas, a través de grandes paisajes
abiertos, espesos bosques o imágenes de flores, el contraste entre lo
artificial de la vida urbana y el abandono progresivo de lo natural.
Esta pieza recuerda a los trabajos de otros artistas como Robert Smithson,
Walter de María o Christo, donde se trata de integrar lo original y lo creado
por el hombre, una crítica no solo al aislamiento humano frente al paisaje
sino también un reclamo a la vuelta a lo vivo y al medio natural.

 "La Naturaleza del encuentro" es un proyecto comisariado por Semíramis González.